
Recuerdo que hace un par de años leí la noticia de que a Stephen Hawking (el científico británico que está postrado en una silla de ruedas por una esclerosis lateral amiotrófica) su mujer y enfermera, lo fajaba.
Parece que le pegaba, lo cortaba y hasta quemaba su cuerpecito inerte.
No me aparto de la probable realidad de que una mente brillante como la del Sr. Hawking encerrada dentro de un cuerpo inservible debe generar aunque mas no sea de a ratos, situaciones mezcla de divismo y resentimiento, que deben ser difíciles de sobrellevar; pero de todas formas, en ese momento me costaba imaginar la psicología de una persona capaz de perpetrar tales actos; mas aún pensando que se trataba de alguien dedicada al “cuidado y atención” de las personas.
Tenía la sensación de que sería como pegarle a un bebé.
Les propongo que imaginemos por un momento la situación:
La mina llega un jueves, drogada, tipo 3:48 AM, de una partuza con un negro sordomudo, un enano albino, un perro salchicha y un taladro neumático.
Abre la puerta y se lo encuentra al pobre Stephen en su silla, que se ha quedado sin baterías ya que el pobre está solo desde el lunes.
Al verlo ahí, todo cagado y meado, casi agonizante le dice:
- Quien me mandó a engancharme con esta larva...
- Que hiciste de comer parásito?!
A lo que Stephen nada responde, pues su sintetizador de voz tampoco tiene ya batería.
- Aaaah! La bolsa de pus se hace la rebelde y no contesta!
Y ahí nomas le acomoda un schiafo de revés con el cual casi le arranca su cabecita.
Acto seguido busca un espacio sano en la mejilla izquierda y le apaga el faso mientras le dice:
- Me voy a comer una pizza de anchoas por ahí. No me esperes basura.
Dicho esto y luego de desvalijarle la billetera, da un portazo y se va a la mierda.
Un poco jodida la Sra. de Hawking, no?
Hubiera estado buena como enfermera de Pinochet.
La propongo para Massera que sigue vivo en forma semi-vegetal, con él todavía estamos a tiempo.
Después de este breve relato, por contraste, no se sienten mucho mas buenos?
De nada gente.