Un silencioso acto de vandalismo, una pequeña venganza
con el humor fácil como herramienta,
contra lo que
día a día nos obligan a consumir visualmente. Ninguna pretensión mas allá de esto.

miércoles, octubre 21, 2009

Viaje Alucinante VI


En mayor o menor medida, los casos de adicciones conllevan un estigma que roza la debilidad de voluntad o la conducta displicente.

Poco se habla de las muchas oportunidades en las cuales nuestras actividades laborales, nos conducen inevitablemente por ese mal camino cuyo trayecto se sumerge en las oscuras aguas de las adicciones.

Tal es el poco publicitado caso de Carolina Ardohain, mas conocida por nosotros como “Pampita”, que luego de sucesivas sesiones de tintura, adquirió una extraña dolencia que altera su percepción, al punto de no poder diferenciar a Macri y De Narváez de un peronista, o a un tarro de Bamboche de un frasco con la primera de la mañana.

Esta última confusión la condujo a un desagradable desorden alimenticio que se ha transformado en un hábito adictivo difícil de abandonar.

Por estos días, Pampita; (mas conocida por sus allegados como “la Mosca” o “Pampita la que come caquita”) se encuentra en un centro de rehabilitación con pronostico favorable, en donde también habrían atendido a La Rubia Tarada con Sumo cuidado.

Es muy importante no discriminar al adicto señalándolo con el dedo; ya que la adicción coprofágica es bastante mas común de lo que se cree.

Lamentablemente podemos comprobarlo en el discurso cotidiano de muchos compatriotas que arremeten contra el trapo rojo que les flamean frente a los ojos, defendiendo con Noble espíritu a los que día tras día y sin interrupción les sirven la tibia boñiga a través de la mayoría de los medios de comunicación, en prolijo envoltorio de papel prensa…