Un silencioso acto de vandalismo, una pequeña venganza
con el humor fácil como herramienta,
contra lo que
día a día nos obligan a consumir visualmente. Ninguna pretensión mas allá de esto.

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martes, enero 28, 2014

Tengo las notas por el piso...



Viste, Carmen, yo te venía diciendo que tenía un mal presentimiento.
Que se venía una grossa.

Primero el calor que nos derritió hasta el turrón de maní, ese que parece de mármol.
Después se nos cortó la luz como 20 días y volvió justo el día que hizo frío.
El jueves pasado compré dólares a 13 pesos y duraznos a 72 el kilo.
Y la nena se nos fue a Filipinas con el Yástin Víver por no se que cosa de un sifón…

Yo te dije que se venía una grosa, Carmen.
Creo que me está dando un bobazo, gorda.
Me siento como si lo tuviera al gordo Lanata sentado en el pecho.

Encima desde que Cablevisión se adecuó a la grilla se cayó todo a la bosta y nos quedamos sin cable ni internel… mejor te escribo una nota, mirá.

Y con esta lluvia ni la cinta escóch pega!
… bueh, te la dejo acá en el piso, Carmen.

Me voy, que no llego...

martes, noviembre 30, 2010

Killer Queens



Alberto Mamboretá balanceaba su verde cuerpecito camuflado entre las hojas de un árbol, buscando algo para comer, y como quien no quiere la cosa buscando también dónde ponerla.
En estos devaneos se encontraba cuando cuando sus ojos se toparon con ella.
Ahí estaba, radiante, tan verde y grandota; con las patas mas bonitas, las mas lindas patas que vió.
Y fue nuestro héroe entonces, dándose cuenta de que se trataba de la hembra de sus sueños, sin poder dar crédito a que tanta belleza fuese real, resumiendo toda esa fascinación en un solo y concreto pensamiento: “hoy la mojo!”.

Una vez frente a ella, carraspeó y sin vacilar desplegó su discurso ganador, ese que había aprendido de los machos maboretá mas bananas del club, que contaban una y otra vez sus hazañas sexuales.
Ahí nomás le habló de sus virtudes; que estudiaba derecho, que salía a navegar todos los fines de semana y que si quería la invitaba a irse con él de vacaciones en su hoja de parra que los estaba esperando en la guardería del Yacht Club de Puerto Tatadiós.

La minita ante semejante despliegue le concedió una suave caída de ojos, con la que Aberto tuvo la certeza de que la muy perra había caído en sus garras.
Ahí nomás nuestro verde amiguito desplegó sus alitas para que viera que formidable macho estaba por darle la noche mas hot que se hubiera jamás imaginado; y tan al palo estaba el pibe que ni se dio cuenta cuando la náifa de un solo bocado le morfó la cabeza…



Mas allá de la afirmación de Jean Jacques Rousseau, de que “el hombre es boludo por naturaleza”; podemos concluír esta linda historia con una suerte de moraleja:
Cuanto mas grande es la sensación del macho de tener a la hembra en la palma de su mano, mas cerca se encuentra del carnívoro tarascón.

Así es la vida, que no por nada es mina también.

jueves, julio 29, 2010

Brindando un nuevo servicio



A pesar de lo que afirman muchos detractores de la plataforma, Facebook brinda un abanico de posibilidades infinitas tan interesante, que hace que sus efectos colaterales de espionaje ideológico, penetración publicitaria y venta de datos privados queden reducidos al tamaño de una salchicha de copetín bajas calorías.

Tal es el caso de Evangelina Schweppes, que gracias al fecebook descubrió un talento oculto que hoy explota como salida laboral.

Como suele ocurrirle a quienes todavía no tienen un perfil de Facebook, Evangelina fue exhortada en reiteradas oportunidades por sus compañeros de trabajo, para que registrara una cuenta.
Un buen día, con el débil argumento del reencuentro con sus compañeros de la primaria (y el mas sólido argumento de una trincheta oxidada apoyada en su garganta), sentaron a Evangelina frente a la computadora para que ingresara su perfil, ignorando que los compañeros de primaria de Evangelina no eran precisamente las personas que ella mas echaba de menos en su vida.
En realidad no lo ignoraban ya que ella les habría contado entre lágrimas y levemente copeteada, lo mucho que le habían arruinado la infancia ese acervo de hijos de puta. Pero todos conocemos el grado de sadismo que desarrollan los compañeros de trabajo para con sus congéneres.

De tal forma y gracias al Facebook, Evangelina se encontró mas pronto de lo deseado en una reunión de egresados del Nacional 19, con aquellos con quienes había compartido su mas tierna infancia.

Y allí estuvo con Miguel; el nene mas lindo del grado, que con la promesa de un beso le robó la ortodoncia para colocársela al perro de la portera.

También con Carolina, su mejor amiga, a quien le pedía cuando iba al baño que le cuidara la puerta; y que esta por el contrario corría a avisarle a los varones para que le tiraran papeles, tizas, borradores y hasta una bordeadora encendida del jardinero por encima de la puerta.

Y con Gastón; el único compañerito que la invitó a un cumpleaños y que le hizo tomar el meo de su abuelo convenciéndola de que se trataba de un vaso de jugo Tang de manzana.

Precisamente fue este último, quien entusiasmado por el reencuentro, repitió el chascarrillo; esta vez con un miti-miti de pis y soda para hacerlo pasar por una copa de champagne que puso en manos de Evangelina al grito de “Un brindis por la Yuéps, que no había venido nunca!”

Ahí nomás del primer trago, Evangelina no solo se dio cuenta del engaño, sino que pudo reconocer en aquella cepa familiar los mismos problemas renales, evidentemente de carácter hereditario.

La risotada de Gastón, esta vez se vió cercenada por el enunciado de Evangelina: “Che, nene, hacete ver porque tenés los riñones jugados como tu nono…”
El sorprendido ex-compañero reconoció estar en tratamiento por unos problemitas renales, y en su carácter de médico director de una clínica en González Catan, de inmediato le ofreció trabajo en el área de análisis de laboratorio.

Hoy Evangelina trabaja brindando un exótico servicio de análisis de orina y disgnóstico por degustación.

Y tiene una cuenta bancaria y paga el alquiler.
Podemos decir que Fecebook le cambió la vida a Evangelina.
Gracias Zuckerberg!

miércoles, septiembre 02, 2009

Panchotto Models IX


Elisa Coprofaginni, ya desde pequeña tuvo problemas de relación.
A pesar de ser una niña simpática y agraciada nunca pudo sostener en el tiempo un grupo de amiguitos.
Quizás la respuesta a esta solitaria niñez, se encuentre en lo que sus compañeritos de escuela le preguntaban de lejos: “Que comiste, retazos de momia?
La respuesta era que Lilita sufría de una halitosis congénita, tan precoz como feroz.

Sus padres sospecharon tempranamente que algo ocurría con la niña cuando con el vaho de sus primeros provechitos logró despegar un par de azulejos de la cocina.

Ya en el jardín de infantes comenzaron sus primeros problemas de relación con una tragedia.
La víctima fue el pobre Manuelito, quelonio que oficiaba de mascota de la salita verde; que en ocasión de un intento de beso por parte de Lilita, no consideró que fuera suficiente protección el esconderse dentro de su caparazón, razón por la que se lo quitó para escapar corriendo de la niña, encontrando la muerte, desnudo, a pocos metros de la puerta del jardín.

En la escuela primaria, las circunstancias la llevaron poco a poco a terminar sola en el fondo del salón.
La maestra se quejaba de que con su aliento le percudía el blanco guardapolvos y de que la tiza se desprendía por completo del pizarrón cuando la niña hacía alguna acotación.

Para cuando llegó a la escuela secundaria, Lilita había desarrollado un gran carisma para compensar su problema. Esta virtud sumada a los buches diarios de CIF Oxigel recomendados por su odontólogo propiciaron que mas allá de todo pronóstico, la púber se relacionara con Ariel, el que sería su primer noviecito.

Pero lamentablemente la desazón llegó demasiado pronto.
Al cabo de unos meses, los padres de Ari, le prohibieron seguir frecuentando a Lilita, dado que estaban hartos de tener que cambiar una y otra vez los lentes orgánicos del chico que quedaban percudidos hasta la opacidad; aunque el motivo mas determinante fue la fortuna gastada en reponer la ortodoncia del muchacho todos los lunes, porque luego del fin de semana terminaba oxidada como el paragolpes de un Siam Di Tella´64 abandonado en un desarmadero.

El tiempo siguió pasando y justo cuando Lilita creía que debido a su aliento la vida también le daba vuelta la cara, apareció en su camino el Sr. Panchotto.

Hoy en día podemos verla en la apertura de los desfiles agropecuarios de la Sociedad Rural Argentina, interpretando un número muy bonito en el que separa la paja del trigo transgénico silbando canciones de Turf.

Lo que ayer fue un problema para Lilita, hoy es quizás la tabla de salvación económica de su vida, ya que actualmente se encuentra en tratativas con Monsanto que querría comprarle los derechos para la patente.

Hoy la vida por fin le sonríe sin barbijo a Lilita, y hasta parece que el Flaco Spinetta conmovido le compuso una canción que se llamaría “Muchacha aliento de Glifosato”…

viernes, abril 17, 2009

Viaje Alucinante V


Etelvina era una típica profesora de Francés de una escuela privada.
Típicamente explotada por sus patrones, según los patrones de explotación vigente; debía completar sus ingresos con unas horas extras como promotora de perfumes “Lacome” en el Shopping Caballito.
De esta forma, su día laboral transcurría entre las gracias de sus alumnos (empeñados en alterar las canciones que ella les enseñaba, arribando a rimas del calibre de “Alouette, te rompo el ojete”); y las largas horas parada sobre tacos en la puerta de la perfumería, comprando en cuotas un hermoso juego de várices para lucir en los años por venir.

En este último y estóico puesto de trabajo, luego de perseguir a una anciana por medio shopping, ofreciéndole una muestra de la nueva fragancia “Aqua di Upite”, se produjo el siguiente intercambio.

- Lindo el perfumito, nena. Y sabés que? que te voy a devolver la gentileza. Querés probar ahora vos?

Y dicho esto, la buena señora le extendió a Etelvina un paquete que extrajo de su raído gamulán.

- No lo abras acá, percanta, que vamos con pito y galera.

Etelvina guardó el paquete entre sus ropas y la anciana se marchó.

Ya en su casa abrió el envoltorio, encontrando en su interior un imponente canelón de chotacabra y ricota, que tenía tostado en su longitud “recuerdo del Gato Dumas”

Ni lerda ni perezosa, Etelvina encendió la punta del petardo con la llama piloto del calefón, y se tiró a degustarlo en el puff del livincomedorcocinadormitorio, de su monoambiente de Once, mientras miraba “Valientes”.

Los efectos devastadores del canelón en su psiquis no tardaron en hacerse presentes.
La primera manifestación estuvo dada por la sensación de que a Mariano Martínez le salía credible el papel de tierno analfabeto, concluyendo en una discusión con el perchero sobre la necesidad de ternarlo para un Oscar.

Lo que siguió no fue mejor.

Diez minutos después de la última pitada, Mauricio; (el cobayo que poseía Etelvina como única compañía viva en su departamento) comenzó a argumentarle sobre la necesidad de construír un muro en el medio del departamento, para impedir el paso de perfumes de países limítrofes, que pretendían ingresar a su casa para vengarse de ella comiéndole todas las galletitas óreo y sorbiéndole hasta la última gota de líquido encefaloraquídeo.

Para cuando la puerta de entrada se derribó, dejando entrar una turba enardecida de envases de perfume zombies; Etelvina solo había podido apilar en el medio del living su colección de Muy Interesante, una banqueta plegable, la jaula de Mauricio y el diploma de la Alianza Francesa, a modo de precaria valla de contención.

En un intento desesperado para eludir el ataque, Etelvina se subió a la banqueta plegable, la cual cedió bajo su peso, proyectándola en caída libre por la ventana mas cercana.

Quiso la suerte que no fuera a dar directo al pavimento, y que Etelvina rebotara en el fuelle de un colectivo 132 extra large; para terminar embocándose en un camión compactador de Covelia, sin que sus operadores notaran el incidente porque estaban distraídos calificando el trasero de una señorita que cruzaba la av. Rivadavia.

Etelvina terminó compactada y hoy forma parte del CEAMSE.


Moraleja:
La droga, y los camiones de basura son un viaje de ida.
La basura y los camiones de droga son un negocio rentable.
Fumar en compañía de un cobayo puede costarte la vida.
No es un buen negocio pararse sobre una banqueta plegable.

martes, noviembre 18, 2008

El SSA (Síndrome de Sincericidio Adquirido)


Julio César Loprete era un hombre común, como usted, como yo o como Rudy Santos.
Sin embargo su vida dio un vuelco una desafortunada mañana de octubre; desde octubre, nada volvió a ser igual.

Siendo despertado violentamente por su celular (al que sus amigos el día anterior habían cargado un ringtone de Mauricio Macri cantando “We will Rock You”), Julio César salta de la cama y corre a buscar el paradero del maldito aparatito, pateando en su desesperado recorrido una mesa ratona de algarrobo, con el dedo meñique de su pié izquierdo.
Atravezado por un dolor de la conchisumadreylaputaquelorreparió; JC atiende el teléfono y escucha a su representante que dice haberle conseguido una sesión fotográfica para una conocida cadena adelgazachicas.
Julio César es modelo publicitario.

Luego de un poco de hielo y un viaje de dos horas desde su casa hasta el estudio en Palermo Gólico; solo recuerda el episodio de la mesa ratona por el esporádico latido de su dedito dentro del zapato.
Sin embargo el golpe había tenido un efecto secundario que no tardaría en notar.
Resulta que justo en ese dedo se encuentra una glándula muy poco publicitada, que es la encargada de inhibir la locución de lo que estamos pensando en tiempo real.
(para los incrédulos está el ejemplo del Diego, que así le quedó la glandulita de darle que darle toda la vida con la zurda)

Demás está decir que luego de la lamentable escena que reproducimos, Julio César pierde el trabajo de la sesión fotográfica, como así también el saludo de su representante que, in situ, borra su número de la agenda del celular.

Por desgracia aquí no termina la cosa; ya que después de las dos horas de viaje de vuelta, JC busca refugio al infortunio laboral en la intimidad con su pareja. El saldo del encuentro sexual es de dos costillas rotas y un pulmón perforado con un bolígrafo bic, luego de que en pleno acto le dice a su mujer “definitivamente tu hermana lo hace mejor que vos”.

Camino al hospital Castex, nota que el fornido enfermero que lo acompaña en la ambulancia tiene tatuado en su brazo el escudo de Chacarita Jrs. y debajo la leyenda:
“Chaca, te quiero mas que a mi vieja”.
En este punto vemos como un detalle aparentemente nimio como patear una mesa ratona puede ser mas peligroso que comer sándia con vino.
Y entonces sucede lo inevitable: “Seis a cuatro el domingo, como les rompimos el orto… hacete de Atlanta, maricón…”

Lamentablemente Julio César ingresa al hospital sin vida, ya que en una frenada brusca, (de acuerdo al relato del enfermero) se traga accidentalmente un paquete de algodón que le provoca la muerte por asfixia.

El SSA puede tocarle a cualquiera y la única vacuna es la prevención.
Por eso, ojo al piojo con las mesas ratonas.

jueves, junio 19, 2008

El caso Gómez píndaro


Ya en otras ocasiones hemos abordado el tema de la experimentación quirúrgica en seres humanos.
Hoy nos ocupamos de la triste historia de Demetrio Gómez Píndaro y su tercer brazo.

Víctima de las últimas leyes de flexibilización laboral, Demetrio tuvo que someterse a la operación de injerto de un tercer miembro superior, para aumentar su capacidad de trabajo y así poder acceder a un 8% de aumento en su salario, a cobrar escalonado de acá a fin de año en tickets canasta.

Demetrio había advertido a sus empleadores sobre la conveniencia de que el nuevo brazo fuese derecho, ya que él era diestro; pero al parecer el convenio con el sindicato, la obra social y la ART cubría el costo de la intervención solo para brazos izquierdos.
Este hecho provocó que nunca terminara de dominar la torpeza del injerto, y que antes de fin de año lo despidieran de su trabajo por considerarlo demasiado zurdo.

A partir de entonces, Demetrio nunca mas pudo recuperar su estabilidad laboral, debido a la particular torpeza de su tercer brazo, condición que a estas alturas parecía tratarse de un extraño caso de “rechazo”; en donde era el brazo el que rechazaba a su nuevo dueño.

De esta forma, tuvo que lidiar sistemáticamente con la rebeldía del miembro que por ejemplo se confabulaba con las otras dos extremidades para malograrle un almuerzo ambulante, o que se negaba a bajarle la bragueta cuando acudía al baño público con las manos ocupadas, o que le tocaba el culo a los especímenes masculinos mas amenazantes que viajaban en el 176 por ruta 8 hacia Loma Hermosa.

El desgaste en la relación Hombre-Izquierda se fue abriendo paso paulatinamente, alcanzando su punto cúlmine una noche en la que Gómez Píndaro se despertó en la mitad de su sueño y descubrió con horror que mientras él dormía, la mano injertada le tocaba una teta a su mujer.
Ante semejante hallazgo Demetrio se trabó en una feroz lucha con su brazo izquierdo bis, el que se defendió intentando estrangularlo.
Fue entonces que su otra mano izquierda atacó a la injertada; no para defender a Gómez Píndaro, sino por diferencias ideológicas irreconciliables que a esta altura se habían instalado entre ambas camaradas de lado corporal.
Como suele ocurrir en estas circunstancias, aprovechando la confusión reinante, la diestra impuso el orden y la mano dura, cagando a puñetazos a las dos izquierdas y a Demetrio por igual.
Como resultado de la golpiza autoinflingida, el pobre hombre y sus tres brazos terminaron en el hospital.

Gómez Píndaro pasa hoy sus días en el psiquiátrico de Open Door, en el pabellón de injertos y germinaciones; soportando las constantes peleas de sus tres brazos entre sí, y dependiendo de un enfermero para ir al baño, ya que ninguna de las tres extremidades se quiere hacer cargo de ayudarlo con la tarea.



Esta investigación no hubiera sido posible sin el aporte del compañero Socho, plasmado en su comentario en esta otra entrada, en la que tratábamos este mismo tema.

jueves, junio 05, 2008

Relaciones peligrosas III


Carola y Eduardo podrían no haberse cruzado jamás en la vida.
Quiso la providencia, ayudada en parte por las nuevas tendencias, que estos dos seres llegaran un día a conocerse.
Así fue que “Mister Edu” (tal como lo conocemos en la blogósfera) se contactó con Carola por intermedio de su blog “La vida es larga y dura”; en el que escribe sobre literatura, música, humor, tecnologías y gastroenterología.

Podríamos contar la historia como una simple crónica mas de las locas vueltas del amor; pero creimos mas apropiado acercarles una breve entrevista, y que sean los propios protagonistas los que la relaten.
Sepan disculpar las desprolijidades del material; el mismo se encuentra sin editar.



Llegamos a la locación indicada, el hogar de Eduardo; en donde hace algo mas de un año convive con Carola.
Ya en el interior del loft, nos invade un cálido ambiente; austero, con mucha madera, mucho heno, y para que negarlo, mucho olor a bosta.
Mister Edu nos recibe en una bata roja, que si no fuera por el logo bordado de “Haras Los Pommetes”, creemos sería idéntica a la de Sandro.

Agitando suavemente un vaso de amargo serrano en las rocas sobre su pezuña, nos invita con un gesto a tomar asiento en unos cubos de alfalfa que coronan el ambiente folk.
Segundos después se acerca Carola, para ubicarse frente a nosotros, al lado de Eduardo.

Gen71: ¿Cómo comenzó todo?

K-rola: Yo leía su blog, me resultaba sumamente interesante. Al poco tiempo empecé a dejarle comentarios, y en sus respuestas pude ver su sensibilidad e intuír su gran inteligencia.

Mr Edu: Yo veía que en el avatar de “K-rola” asomaba un buen escote, así que ahí nomás me mandé a su blog “Enigmática Automática” y de ahí a su fotolog…

Gen71: ¿Y entonces?

Mr Edu: Me di cuenta de porqué la veía “sospechosa” en los comentarios, ja, ja!

K-rola: Ay, Edu… como sos, eh!

Gen71: Aha… ¿y fue ahí que comenzaron a intercambiarse mails?

K-rola: Si, yo empecé a escribirle y hasta me animé a mandarle unos cuentos que tenía guardados, para que me diera su opinión… pero claro; todo era una excusa para comenzar a intercambiar mails.
Y los mails comenzaron a ir y venir, hasta que finalmente un día junté coraje y le mandé un poema que le había escrito con el pretexto de que me diera su apreciación.

Gen71: Ahí nomás te llegó al corazón…

Mr Edu: Ahí nomás le pedí que me mandara algunas fotos en las que estuviera un poco menos abrigada que en las que posaba en bombacha y musculosa en el flog.

Gen71: ah… estemm… ¿el encuentro vino poco tiempo después?

Mr Edu: Esa misma noche. La mandé a buscar en un remís; y me pedí la promo de una grande de muzzarella, una faina y una cerveza.

K-rola: Muy rica estaba la pizza…

Gen71: Que bien… ¿y como resultó la velada?

K-rola: Espectacular! Una cena romántica a la luz de las velas…

Mr Edu: Es que me habían cortado la luz hacía dos meses. Son un peligro con tanto pasto seco…

K-rola: Después Edu, para romper el hielo, me llevó a cocochito a su cama, la que había decorado con flores especialmente para mi…

Mr Edu: Si, el hielo… no sé que yuyo me crecía abajo del catre que estaba todo brotado. Hacía dos meses que no me venía la señora que limpia.

K-rola: Fue una noche maravillosa…

Mr Edu: Una manteca la flaca…

Gen71: Muy linda historia… de todas formas me imagino que habrá sido un tema el verse por primera vez, reconocerse…

K-rola: Y si, un poco me costaba ensamblar a quien tenía en frente con el autor del blog y los mails…

Mr Edu: A mi no; era igualita a la foto pero vestida.

Gen71: Si, si, me imagino… pero digo, en el caso de ustedes debe haber sido un poco mas difícil, no?

K-rola: Mas difícil?

Mr Edu: …

Gen71: Y si… a ver… como decirlo… vos, Carola; esperabas encontrarte con… un caballo?

K-rola: Con un caballero…

Mr Edu: Que te pasa máquina? Me vas a discriminar ahora?
Yo te dije algo que sos enano y se te están volando las chapas?

Gen71: Bueno, bueno, no lo dije en sentido peyorativo; es solo una observación de la realidad…

Mr Edu: Pero porqué no me observás esta, bufarra!!!
Tomatelás! Tomatelás de acá y sacudite bien el culo que no quiero que te lleves ni una puta hebra de alfalfa de mi casa!

K-rola: Calmate, amor, dejalo, no le pegues!

Gen71: Si, si, calmate, no me pegues!

Mr Edu: Rajá, boludo! no te quiero ver mas por acá, ni comentando en mi blog, escuchaste?! Te voy a denunciar con en INADI, vas a ver…




Y de esta forma partí raudamente, con la entrevista interrupta pero con el resto del cuerpo sano, y con un par de conclusiones tomando forma en mi cabeza:
Los caballos parecen macanudos; pero cuando te ponés a hablar con ellos son unos animales y encima malaonda.
Y los blogs… los blogs solo sirven para el levante.

jueves, mayo 15, 2008

El desafío de la dureza



A principios de 2007, Juanca Petruzza se encontraba convencido de que ese sería el año definitivo de su despegue profesional.
Había recorrido un largo camino hasta entonces buscando y finalmente luchando por su verdadera vocación, la que había descubierto en la fiesta de fin de curso del ENET 32 Gral. San Martín.

En dicha oportunidad, el profesor de tornería automática había preparado con el grupo de alumnos con apellidos de la P a la Z, un bonito pasaje de “La jaula de las locas” en la que Juanca actuaba de sillón. Con la marca indeleble de esta experiencia, años después comunicaba a sus padres su decisión de dejar la carrera de ingeniería aeronáutica para estudiar teatro con Lito Cruz.

Dos meses después y dado de alta de la golpiza que le habían propinado sus progenitores, comenzaba el camino de la actuación.

Ya egresado, comprendió que no sería sencillo llegar a ser un De Niro argento, así que aceptó sin chistar el precio de su circunstancia.
Asi fue que hizo sus primeras armas con un traje de la Pantera Rosa en el tren de la alegría de Mataderos durante mas de un año.
Las cosas fueron mejorando de a poco, pudiendo por fin demostrar su talento en la pantalla chica, en donde se destacó como doble de cuerpo de Gabriel Goity en las escenas con Flor de la V, o como cadáver en un baúl cerrado en la exitosa tira “Montecristo".

Fue en esta última interpretación en la que un productor descubrió su talento.

Atado de pies y manos, olvidado dentro del baúl; Juanca pudo liberarse cortando la gruesa soga con sus dientes, lo cual le demandó un gran esfuerzo y los tres días del fin de semana largo.
A la semana siguiente estaba firmando contrato con Colgate para su campaña “Colgate de esta” en la que al mejor estilo Gianolla y su desafío de la blancura, tendría que poner a prueba las virtudes de salud y resistencia odontológica que la nueva fórmula dentífrica (fortificada con calcio y cemento Pórtland) aportaba.

Y allí fue Juanca, tocando timbres por las casas y pidiéndole a quien lo atendía que le diera algo para morder.
Por su boca pasaron entre otras cosas; mendrugos de pan viejo, cubiertas recapadas, enanos de yeso y hasta una vieja heladera Saccol.

Al poco tiempo, si bien el nombre de Juanca Petruzza no había trascendido, la gente lo reconocía por la calle como “el boludo que muerde cosas”; y era saludado principalmente por los transeúntes masculinos con un cordial “Che! Mordeme esta!” seguido de un gesto con la mano que aprisionaba la entrepierna.

Quiso el destino que su cruzada dentífrica lo llevara una tarde de agosto a la puerta de la casa del Gordo Cometrapo, allá por la calle Gral. Pico en Loma Hermosa.
Luego de aplaudir durante veinte minutos en la puerta sin timbre, fue atendido por el monazo a quien había arrancado de su segunda siesta.
A continuacíon del simpático speech publicitario a cargo de Petruzza y su gentil solicitud de “algo para morder”, Cometrapo semblenteó a su interlocutor, para después de un sonoro eructo, invitarlo a pasar a su morada: “pasá, pibe, creo que tengo algo para vos”

Ante el supuesto de que este espacio no cuenta con público morboso, evitaremos detallar el desenlace de este encuentro.

Solo podemos decir que a partir de este episodio no pudo continuar con los spots (actualmente interpretados por Darío Lopilato) y que hoy vende imágenes de su boca para el “antes” de las clínicas de reconstrucción odontológica.

Y yo que pensaba que había tenido un 2007 de mierda…

viernes, noviembre 30, 2007

Refrito namber guán


Esa mañana de miércoles, Teresa Pizzini pensó que haberse topado con semejante obra de la arquitectura intestinal de un labrador retriever era lo peor que le podia pasar. El pobre zapato difícilmente sobreviviera a semejante embadurne.
De todas formas nuestra heroína prefirió tomarse la cosa por el lado amable, y pensó en los buenos augurios que genera el comenzar el día propinándole un pisotón a un sorete machazo.

El transcurrir de la jornada le demostraría lo contrario.

Ya en el viaje a su trabajo, en el 165 que va a Once, debió soportar un insufrible sangüichito entre un apoyador compulsivo y una señora con serios problemas gastrointestinales.

Una vez en él, se encuentra con el encargado de sistemas que le informa que alguien ha estado mirando pornografía en su computadora y debido a un virus le han tenido que formatear el rígido con todos sus trabajos sin backapear.

Debido a esto debe atornillarse a la silla hasta las 17hs sin poder levantarse ni al baño, para terminar unas urgencias de trabajo.
Para ese entonces no distinguía sensorialmente sus caderas de sus tobillos, así que decide levantarse hasta la máquina de café a estirar las piernas; momento en el cual uno de sus compañeros le comunica que está indispuesta.

Luego de restregar el pantaloncito bajo la canilla del baño durante media hora, ya que se había acabado el jabón; decide ir con el lamparón rosado a buscar las fotos de las vacaciones con su novio, que él había dejado para bajar a papel.
Cuando les pega una ojeada empezando de atrás para adelante, nota que no reconoce bien el lugar donde posa su novio en las tres últimas fotos.
Es mas; mirando con atención, cae en la cuenta de que la mujer con la que está practicando el “pollo con papas” no es ella sino Patricia, su mejor amiga.

Totalmente olvidada de la bienaventuranza fecal y con un humor del orto, llega a su casa, prende la tele para distraerse y lo primero que aparece es el nuevo programa de Tinelli “Felando por un sueño"…

Reconozcamos que a veces el destino se va a la mierda.

En un acto final y desesperado, Teresa salta por el balcón y encuentra el alivio a su tormento en la dura acera, siete pisos mas abajo.
Exhalando los últimos estertores, descubre que tuvo la malaleche de aterrizar con la cara arriba de otro suculento sorete; en esta oportunidad se trataba de la anufactura de un fibroso Pitbull.

A lo lejos podia escucharse la voz de Ruben Blades cantar: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay dios…”

Quien puede ser tan optimista para pensar que pisar mierda es un buen augurio?
Si así fuera yo sería millonario…

viernes, noviembre 02, 2007

Post número 100: Homenaje al vándalo anónimo


Yyyy bueh!... finalmente llegamos al post número 100…
Creo que a esta altura, queridos lectores, este hecho amerita una escueta presentación.

Para los que todavía no me conocen mi nombre es Ernesto, para los que ya me conocen; también.
Quizás me recuerden por la película "Ernesto, agarrame esto" o "Ernesto, guardame esto (el regreso)"
Ex estudiante de ingeniería mecánica, ex estudiante de diseño industrial, ex estudiante de diseño gráfico; “extudiante” digamos.
Nada en concreto pues, mas que el perpetrador de estas barrabasadas gráficas, en el mejor de los casos.

Como ya comenté en alguna otra oportunidad, esto que hoy pueden ustedes contemplar, amigos míos, inicialmente no fue concebido como un blog; sino como una extraña campaña de difusión de mi trabajo como diseñador, junto con el material que se pudo ver hasta hace poco tiempo en el extinto "Visiones" mas otras piezas graficas que terminaban de cerrar el concepto.

La propalación de estas operaciones se hacía vía mail; a cambio de los cuales pude recojer desde la mas absoluta indiferencia, hasta insultos y amenazas judiciales.
Soy un capo publicitando mi trabajo por si les queda alguna duda.

Hace alrededor de un año atrás, apareció la idea de que un blog era una opción rápida y sencilla para “colgar” este material.

De mas está aclarar, que a lo largo de este “casi año” de vida del blog, la idea original fue mutando hasta convertirse en esto que tenemos hoy, que hago solo porque me divierte y porque me permite interactuar con ustedes.
Por tal motivo es que también me he detenido a pensar sobre su continuidad o no; ya que en teoría y según el planteo inicial, esto terminaría aquí.

Quisiera ahora ir un poco mas allá de la primera justificación de este espacio.
Obviamente que el acto de agarrar un marcador y pintar de negro el diente de una sonrisa, o bigotes sobre ella, no necesita de ninguna explicación.
De todas formas me parece pertinente mencionar cual fue la gestación de estas operaciones.

No voy a hacer la gran Nicolás Repetto y ponerme a contarles los momentos difíciles que tuvimos que afrontar cuando estrenamos este siglo.
Yo fui uno de los tantos que se las vió negras, pero que a pesar de haberme quedado sin laburo tenía un techo sobre mi cabeza y un baño al que acudir los domingos, munido de las cuatro miserables hojitas que traían los clasificados por aquel entonces, una birome para subrayar y la revista Viva.

Cultivando la milenaria tradición familiar de la lectura en el trono y luego de haberme tomado los 45 segundos necesarios para examinar la magra columna de empleos ofrecidos; me enfrentaba al momento aciago de planificar otra semana de malabares económicos y anímicos buscando de que disfrazarme hasta el próximo domingo.
Era en ese momento en el que agarraba la revista dominical en busca de relajar mi mente y mis intestinos.

El ocio enviciado y la envidia hacia el genio embaucador de turno que había vendido una idea chotísima para convertirla en una publicidad de página impar, pésimamente realizada, o con fotos ridículas; me llevaron en un momento a lo inevitable.
Era entonces que agarraba el bolígrafo redentor y cometía el acto de justicia liberador, casi tan liberador como la actividad que simultáneamente estaba desarrollando.

Las revistas, como corresponde, se iban acumulando en el baño, todas garabateadas, convirtiéndose en un elemento de consulta por parte de familiares y amigos en búsqueda del chiste fácil.
Imagino que ahora entenderán un poco el porqué de cierta predilección por el humor escatológico y sus concomitantes… en que otra cosa pretendían que pensara sentado en el inodoro?

Hace tiempo atrás, conversábamos con un amigo al que aprecio y admiro, sobre el poder inmediato que tiene el chiste fácil.
Sobre lo interesante que tiene transitar esa delgada frontera entre lo genial y la boludez; y como esta última es en muchas ocasiones la punta de lanza.
Reivindico entonces una vez mas, la boludez empuñada del lado correcto como un arma que nos ayude a llegar un poco mas allá, o simplemente a pasar el rato cagándonos de risa.

Solo me queda rendir mi homenaje a un vándalo anónimo, que hace como quince años atrás, en ocasión de estar discutiendo con mi novia de aquel entonces en la cola del cine Metro, me arrancó una carcajada y me cambió totalmente la frecuencia.
No me acuerdo por que mierda discutíamos, casi ni me acuerdo el nombre de la chica; pero lo que si recuerdo a la perfección es lo que estaba escrito sobre aquel afiche.
Lo recuerdo y todavía me río.
Si, soy un pelotudo.
Enjoy it.

viernes, octubre 12, 2007

Viaje Alucinante III


Hoy nos ocupa nuevamente el tema del flagelo de los estupefacientes; desenmascarando en esta oportunidad la turbia vinculación de estos al servicio de delivery gastronómico.

Cristina Falaz se encontraba una lluviosa noche de viernes haciendo zapping entre tristes programas de refritos, ahogando sus penas de amor en un culito de vino mezclado con jugo de naranja para diluír.
Su novio la había abandonado a pesar de que estaba mas buena que comer con las manos, por un serio problema de halitosis que por ese entonces la aquejaba.
“Lavate lo’ diente’ con destapacañeríayudín” le había dicho Héctor, antes de trasponer la puerta para irse con Lulú; una meretriz del barrio de Flores, famosa por sus destrezas con el labio leporino.
Las palabras de Héctor oradaban el triste corazón de Cristina como la gota a la piedra.

A pesar del bajón, cerca de las 22 hs sintió la imperiosa necesidad de comer algo.
Como daba vueltas a la heladera y solo quedaba un limón sin exprimir; de la puerta de esta extrajo el número de teléfono que marcaría un antes y un después en su vida.
Segundos después de marcar el último número, el diálogo que se sucedió fue el siguiente

- “Empanadas Solas” buenas nochessss…
- ehm… si, estem… por media docena hacen el envío?
- Tengo la promoción “No more lonely nights” que vienen; dos de jamón y queso, dos de carne suave, dos de pollo y de regalo la “septimo hijo varón”.
Esta es soufflé, porque el relleno se malogra en el horno.
- Bueno, mandame esa entonces. En cuanto la traen?...

En poco mas de media hora, el pibe de la motito le estaba tocando el timbre.
Para las once y media Cristina, sentada en el sofá con el pantalón desabrochado, le estaba entrando a la empanada de regalo.
El estreno de los primeros minutos del sábado la sorprendió charlando animadamente sobre la sexualidad de los ornitorrincos en invierno, en ese mismo sofá, con una tostadora que decía ser Oscar Alende reencarnado, Federico Klemm y Ringo Bonavena.
Ninguno de ellos se quejó de su mal aliento, como así tampoco de los gases que soltaba alegremente luego de semejante ingesta.

A pesar de haber amanecido a las cinco y media de la tarde, cagada encima y con un pie adentro del destrozado tubo del televisor; la siguiente noche de angustia y soledad Cristina reincidió.
En esta oportunidad fué directo al grano.
Agarró el “listado especial” que le habían mandado escrito en una galleta de arroz y llamó.

- “Empanadas Solas” buenas nochessss…
- Cuchá nene, necesito una docena de especiales…
Que sean dos de “Humito”, dos de “Jamón an fetas y queso”, dos “Del Pollo” y dos de “Marley cortado a cuchillo”.
- Serían ocho…
- Completame con especiales “Polaco” y “Pity”

Imaginen la partuza que se armó Cristina en ese sofá.
Vinieron hasta Neustadt y Grondona para que se den una idea…

Cristina despertó tres días después con la cabeza dentro del tambor del lavarropas, en donde había depositado lo que su aparato digestivo no había podido asimilar.
Luego de los veinte minutos que le llevó despegar su rostro del emplasto de vómito y ropa sucia pudo observar el saldo de su viaje.
Lo primero que le llamó la atención fue el móvil hecho de tampones usados, saquitos de té y cascaras de papa que colgaba del ventilador de techo del comedor.
La blanca pared del living rezaba un enorme “canten putos” escrito probablemente con una mezcla de excrementos y sangre de Calígula, su caniche toy, que se encontraba empalado con un escobillón en la puerta de entrada.

Todo esto a Cristina literalmente le chupó un ovario, ya que su cerebro había sufrido daños irreparables, quedando con una funcionalidad cercana al de Wanda Nara.

Hoy podemos verla disfrazada de empanada, bailando en los semáforos 20 horas al día junto a otras víctimas del accionar de estos delincuentes, respondiendo al silbato del dealer que le avisa cuando se tiene que correr para que no la pisen los autos.
Y solo por la empanada… y la coca…

jueves, octubre 04, 2007

Voluntad férrea


Pedrito Ruiz, ya desde pequeño fue un niño de armas tomar.
A pesar de haber nacido con espina bífida (hecho que lo condenaba a una vida sobre ruedas y no precisamente porque se fuera a dedicar al automovilismo), siempre intentó comportarse como un niño común y corriente.

Así podíamos verlo en los años de la primaria, ante la ausencia de las rampas adecuadas, subiendo las escaleras con serias dificultades, acarreando su silla de ruedas y respondiendo con furia ante cualquier gesto que pretendiese ayudarlo en la difícil tarea de arribar al primer piso. El descenso, aunque peligroso, se le hacía mucho mas “rápido”, debemos reconocer…

La adolescencia no fue un problema para Pedro, ya que aventajaba a sus congéneres en velocidad final a la hora de corretear a las chicas. También era el único que antes de los 16 las podia llevar a “pasear” sin tener registro.
A pesar de esto, cuando alguna de sus compañeras intentaba facilitarle la tarera de intimar, por ejemplo desabrochándose el corpiño, Pedro montaba en cólera; ya que lo entendía como una actitud compasiva que él de ninguna forma estaba dispuesto a aceptar.

Llegado el momento de independizarse de sus progenitores, justo cuando estos lo único que esperaban era que Pedrito vendiera billetes de “La Solidaria” en la esquina de San Juan y Boedo, el muchacho les comunicó que iba a correr (o mejor dicho rodar) detrás de su sueño: ser inspector a bordo de la línea San Martín del ferrocarril.
De pequeño siempre había soñado con picar boletos y hacer bajar del tren a quienes no tuvieran el pasaje en regla.
Sus padres intentaron por todos los medios disuadir al jóven de semejante idea, obteniendo como única y malhumorada respuesta un “se van a la puta que los parió” de parte de Pedro.

De puro rompebolas y para que negarlo, con la ayuda de un abogado inescrupuloso especializado en discriminación y xenofobia, finalmente el sueño del pibe se le hizo realidad.
Al poco tiempo estaba desplazándose, no sin dificultades por los pasillos de la línea del Libertador.
Allí brindaba un pintoresco espectáculo cuando debía subir las empinadas escaleras de los vagones, a fuerza de brazos y cachas, utilizando estas últimas para no perder su medio de locomoción en el intento.
O desrodillando pasajeros a golpe de silla de ruedas, los cuales iban recordando a su paso a su puta madre o la recalcada concha de su abuela.

Quiso el destino que una triste noche de Octubre en la que Pedro recorría los vagones casi vacíos; en el último de ellos justo antes del furgón, se encontrara con el Gordo Cometrapo.
Solos, ambos dos en el vagón.
El jóven se deslizó hasta el voluminoso sujeto para solicitarle su boleto, pase o abono.
Luego de breves segundos en los que Cometrapo posó su turbia y amarillenta mirada sobre nuestro muchacho; como única respuesta obtuvo un gutural rugido estomacal (producto de la ingesta de numerosos reforzados de mortadela y huevo, litros de Cosechero Cayetano y mas de un canapé de grasa de rulemán) que sin dificultad logró alborotarle al cabello cual ventisca otoñal.
Al tiempo que se sacaba restos de mortadela de las mejillas, Pedro extendió la mano para asir al monazo del brazo para acompañarlo a la puerta del vagón, y solicitarle su descenso en la próxima estación.
En ese instante Cometrapo levantó el brazo para ver la hora, arrancando al pobre Pedrito de su silla.
Ante la indefensa imagen del joven tendido boca abajo en el pasillo del vagón, Cometrapo, famoso por su tendencia al abuso del débil; tuvo un rapto de redención.
Contrario a su naturaleza depredadora, el lúmpen extendió su mano, por primera vez en su vida y con una voz casi humana le dijo a nuestro chico: “te ayudo pebete?”
Lamentablemente, como siempre ocurría en estas situaciones, Pedro le espetó un recio: “No me toques! Puedo solo la concha de la lora!”
En ese mismo instante todo rapto de humanidad se volatilizó del rostro del malechor, quien tomó al jóven por el forro del culo con esa misma mano otrora solidaria, arrastrándolo hasta el furgón de cola; ya que como todo abusador, es celoso de su intimidad.

Pedro jamás contó lo sucedido; solo sabemos que apareció al costado de la estación de Hurlingham, sentido a Capital, inconciente, desnudo y boca abajo, con su gorra cubriéndole las nalgas. Al quitarla sus descubridores pudieron comprobar que también conservaba la picadora de boletos.

Triste final para los sueños del pobre Pedrito Ruiz.
La carrera del jóven quedó trunca, y su profundo resentimiento y sed de venganza lo impulsó a estudiar odontología.
Este año se recibe… dios nos proteja.

domingo, agosto 19, 2007

Leyendas Urbanas (material sin editar)


En un esfuerzo sin precedentes para este blog (considerando como mínimo esfuerzo el abandonar mi asiento para por ejemplo, buscar algo para comer, o para excretar en un sitio mas adecuado que un balde al lado de mi escritorio); les presentamos un ambicioso informe intercontinental, Rosario-BAires, que pretende echar luz sobre nada mas y nada menos que las Leyendas Urbanas. Para tal efecto contamos con el aporte inigualable de nuestra corresponsal Rosarina conocida por estos lares bajo el nombre de “Sauria” (allá la llaman de otra forma e incluso le gritan cosas por la calle, pero no viene al caso) quien nos iluminará con sus conocimientos sobre el tema.

Sauria: Gracias por la presentación oficial, amigo, pero yo insisto en la versión backstage que usted tanto oculta (vamos, como si no le gustara oscultar los oscuros backstage a usted). Aún recuerdo la inocencia mía al preguntarle: "Ey, amigo, jugamos un dueto" y su feliz respuesta "Agachate que te la meto" mientras movía el rabo felizmente ante lo que pensó una propuesta indecorosa que una dama de mi alcurnia jamás le haría (estando sobria). Insisto, Gen, usted tiene la idea fija, tan fija como ese amiguito suyo que me despertó en el colectivo de la peor manera los otros días, cuando cabecié babeante y fui a dar contra no sé qué parte pudenda del tal Miñón Pijo* que me mandó de corresponsal a Rosaurio, y eso no es ninguna leyenda urbana, dicen que los acosadores braguetabierta no existen, aunque a bordo del 143 rumbo a Saladillo he escuchado cada cosa que se le frunce, amigo, le juro que se le frunce. Bien, prosiga con lo que iba a contar de relevante y trascendental de las leyendas urbanas de la urbe que lo atañe

Gen71: Gracias Sauria, pero en lo posible le pido que intente no repasar en voz alta los "métodos profesionales" que despliego a la hora de realizar un trabajo de investigación conjunta. Lo de la propuesta indecorosa fué un mal entendido de los tantos a los que nos tienen acostumbrados nuestras prótesis comunicativas. En cuanto a Miñón, le pido disculpas; manejo un presupuesto muy escueto y fue lo único que pude enviarle por doce pesos y una promesa de apelación a su condena por abuso deshonesto. En todo caso después lo charlamos amiga… prosigamos… ehem…

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido receptores de historias que por mas que nos resultan ciertamente inverosímiles, no dejan de tener un ribete de posible realidad. Vamos a los ejemplos:

Encargado de edificio del barrio de Palermo "Sensible":
“Sabés que me contó un compañero de laburo que el cuñado que trabaja como técnico de Cable Visión, se enteró que en un edificio en donde fué a instalar el servicio el encargado murió de una forma espantosa. Parece que el tipo cuando se bañaba pegaba una sopapa en la pared de la ducha y se complacía dándose con el mango en el upite, siii así como escuchás! Bueno, parece que un día el man se resbaló justo cuando estaba en ese menester con tanta mala suerte que cayó sentado y se perforó el intestino… un espanto che…”

Enjoy Coca Cola x la cola:
“El ex de mi mujer tiene un tío que trabajó como camillero en el Castex muchos años. El chabón si que vió cosas grosas. Una vuelta dice que cayó una mina a eso de las dos de la mañana; parece que estaba re buena encima, y resulta que estaba ahí que no podia decir lo que le pasaba que le daba vergüenza; y al final después de muchas vueltas se levantó la pollera. Ahí nomás apareció una botellita de 500 ml de Coca Cola que tenía metida entre las piernas… y claro, parece que se la metió y le hizo vacío. La mina decía que había sido un accidente bailando el baile de la botella… psss”

No hagan esto en sus casas:
"No sabés! Un pibe que me enganché en la cola de pagos vencidos de Metrogás me contó que el veterinario de su hamster tuvo que asistir de urgencia a un vecino que se satisfacía sexualmente con una aspiradora. Resulta que el tipo usaba el electrodoméstico para chuparse "lo que ya sabés" y ese día se entusiasmó y le subió la potencia demasiado al aparato. Me dijo que se la arrancó limpita y de raíz! Y para colmo se le cagó la aspiradora y por esta clase de accidentes parece que no te lo cubre la garantía… un bajón"

Sauria: Ay, amigo, eso no es nada eh. Uds los porteños no hacen más que andar robando historias que ya hemos visto de sobra en el "interior" (el interior de qué por favor, son uds los que viven en el "interior" de la General Paz!). O me va a decir que allá por su Villa Devoto natal nunca escuchó hablar de la Llorona o el Viejo de la Bolsa? Ay, le explico, amigo, la Llorona es patrimonio nuestro, me entiende, acá la inventamos y la patentamos, en el puestito de la esquina conseguimos souvenirs y lagrimitas envasadas, los pibes necesitan la leyenda pa' llevar un plato de comida a la casa, vió. Lo mismo el Viejo de la Bolsa, ese que capturaba a los nenes malos, no es más que algún empleado del servicio de Minoridad haciendo razzia los viernes a la noche en la porronerías, que acá abundan, lo confieso... Ahora los vecinos de Firmat tuvieron la feliz ocurrencia de "la hamaca que se mueve sola", y vaya si atraen turismo parapsicológico a sus hoteles y puestos de choripán. No me extrañaría que ustedes vengan con "el obelisco movedizo" (especialmente luego de ingerir "este" chorizo), si a veces son tan obvios! ja!

Gen71: Amiga; guardemos la compostura… je je… No me muestre la hilacha del resentimiento bardeando a nuestro enhiesto obelisco. Después de todo ustedes tienen el monumento a la bandera, que con tooodo eso que le han puesto alrededor, casi que se acerca en importancia a nuestra emblemática construcción. El nuestro es "mas largo", es cierto, pero el monumento a la bandera es "simpático" también.

Sauria: Ay, Gen, Gen, chico 'e ciudad resultó ser usted eh... tooodo eso que dice que le sobra al monumento es lo mismo por lo que después premian a los torazos en la Rural. Anímese al monumento, eh, anímese! ya verá los hijos potrazos que le hace. Esas cosas que "adornan" nuestro signo fálico rosaurino no es más que la marca 'e virilidad, m'hijito, el monumento es todo un semental, qué se piensa!... Así que ahora los porteños tienen el monumento más largo, já, y para lo que les siiirrveeee... andaaaa...!

Gen71: Ah… se grabó todo? Bueh, nimporta… después se edita.
Vamos a tomar unos mates Saurita? Estas historias me dieron como hambre…

Sauria: Bueno dale, trajiste la bombilla de alpaca, no?

Gen71: Siempre la llevo conmigo…
Epa!… linda calabacita…
Apagaste eso? La luz roja sigue encendida…

*Miñón Pijo aparece por cortesía de Alberti Characters Co.
"Las partes calientes" están dedicadas a nuestro mecenas el Blogudo
(Lo menos que vas a tener que hacer es pagarte un cacho 'e carne, nene!.
Un asaaado, a eso nos referimos! Guardá eso por favorrr…)

domingo, agosto 05, 2007

Pop Star Wars


Hace poco tuve la oportunidad de compartir una amena charla con John Funnyman, quien grande de muzzarella de por medio, me contó algunos secretos del mercado de las Pop Stars.
Estudioso del género, Funnyman ha gestado grupos prefabricados que van siempre un paso mas allá de las propuestas del mercado, y que lamentablemente no han tenido mucha difusión en nuestro país; pero que sin lugar a dudas han alcanzado gran popularidad en países limítrofes, llegando incluso a tener fan clubs en Andorra, Israel y Burundi.
Tal es el caso de "Trusa" surgido como contrapunto de las "Bandana" o "Ryan" como una buena alternativa a los "Mambrú"
De este último, todavía podemos escuchar tararear su hit "Sometimes" por las calles de Asunción.
Por si no lo recuerdan aquí les refresco la letra:

A veces dulce, a veces no
A veces salado, a veces no
Nunca una fruta ni una colación
Yo solo pienso en la crema del cielo
Pera de de postre? “estai loco vó”?

A veces torta, con nuez mejor
Lo que mas me pierde es el alfajor
De no hacer dieta estoy convencido
Que todo lo que me gusta siempre engorda
Pero esta noche me clavo solo este melón

Puede ser que esta vez
un yugurcito me venga bien
La balanza se inclinó por el jamón
y por las pastas
Puede ser que esta vez
mi jean le de cabida a mi panza
porque el jogging esta sucio
y con la pollera “eu” no transa.

Como siempre que uno habla de música se va por las ramas y es factible partir de "Have a Cigar" de Pink Floyd y terminar rescatando las virtudes del clásico "Violeta" de Alcides.

Retomemos.
El caso es que Funnyman me confió que está trabajando en uno de sus proyectos mas ambiciosos. En este momento se encuentra enfocando todas sus energías en el lanzamiento de "Pecosos" (contracción subliminal de "PECaminOSOS") un grupo pop bien rocker con el que pretende destronar a "Airbag"
Para tal efecto ya tiene proyectado de antemano como será la parábola de la vida de sus integrantes al mejor estilo "vive rápido y deja un bonito cadáver", axioma que como sabemos, tanto bien le ha hecho a la industria musical.

En el afiche pordemos ver entonces de izquierda a derecha a:

Pedro: Bajista de la banda, se volverá adicto a decir boludeces y a la ingesta de escarabajos peloteros, que hará traer especialmente desde Ruanda. Coleccionará slips con trompita y se obsesionará por no poder rellenar ninguno de ellos con su escueto miembro.
Su cadáver será encontrado en una habitación del hotel de Alan Faena, víctima del abuso de las bombas de vacío.

Ayelén: Vocalista y la mas pequeña de la banda, vivirá obsesionada porque nadie valora su verdadero talento por ser la ahijada de Funnyman. Adicta al lemon pie, aumentará de peso hasta llegar a los 104 kilos, lo que combinado con su metro veinte de estatura le valdrá el mote de "the singing ball". En un rapto de locura Pop, se afeitará la cabeza y al poco tiempo morirá extrangulada al tratar de sacarse un corpiño deportivo antes de tomar un baño.

Deborah: Guitarra y segunda voz, alternará su carrera musical con la pasarela. Pasará por las armas a cuanto rockero se le cruce, minuciosamente, banda por banda (si son amigos mejor).
Finalmente un día morirá de conchuda.

Esa noche me fuí a mi casa con la certeza de que la industria de la música es una gran picadora de carne y de que "Violeta" es un temazo.

Posdata Críptica: Para vos Pibita…

lunes, junio 18, 2007

Los únicos privilegiados


Robertito no fue lo que podríamos llamar un “niño deseado”.
Producto de un amor furtivo en una larga cola del ANSES; ya a los 2 años y medio le preguntó a su madre por su ausente progenitor por primera vez.
En esa ocasión, lo único que obtuvo como respuesa fue:
“que se yo nene… había tanta gente!”
Hasta los 4 años su madre casi no le había dirigido la palabra, por lo cual a Robertito le costaba recordar su nombre, que débilmente memorizaba gracias a los saludos esporádicos del portero.
Fue entonces que su madre lo inscribió en el jardín de infantes “El sapito pedófilo” en donde se olvidó de ir a buscarlo a la salida del primer día de clases.
El segundo y el tercer día ocurrió lo mismo, y ya para el fin de semana la directora del jardín la había amenazado con denunciarla a un juez de menores y pretendía cobrarle la cuenta de los remises de envío del niño.
En los años que siguieron la madre intentó una y otra vez deshacerse de Robertito, yendo desde el abandono sistemático en cumpleaños de amiguitos hasta el intento desesperado de dejarlo en un taxi que había tomado por pocas cuadras, argumentando que “este nene no es mío, ya estaba en el auto cuando yo subí!”
El último y homicida intento de esta desbordada madre fue el resultante del presente testimonio, que por suerte fue interceptado por un guardia de seguridad del zoo cuando la señora pretendía arrojar al niño disfrazado de Koala (el disfraz de cebra estaba alquilado) a la fosa de los leones con una catapulta improvisada con una tabla de subeybaja un cuadro de bicicleta y dos cámaras de auto.
La mujer terminó en el Moyano y Robertito por suerte adoptado por Bergara Leumann, quien luego de los análisis de ADN resultó ser su padre biológico que lo observaba desde las sombras como el corredor enmascarado a Meteoro.
Hoy día lo cría como a un angelito mas de su botica y Robertito se la pasa todo el día en bolas con unas alitas hechas de alambre y papel de barrilete.

domingo, junio 10, 2007

Venía rápido y se le soltó un patín…


Armando Puig siempre había sido un niño ejemplar.
Su desempeño escolar siempre fué rayano con lo brillante, tanto en la educación primaria como en la secundaria; formando en esta última, parte del cuadro de honor.
Jamás había tenido problemas de conducta; incluso en ocasiones, había sido necesaria la intervención de un adulto (sus maestros o sus padres) para que el pobre Armando no sufriera el robo de sus juguetes o útiles del colegio por parte de sus pares.
Así transcurrió entonces la primer parte de la vida de Armandito, sin sobresaltos mayores que un siete en gimnasia o un pequeño cambio de palabras con sus padres por quedarse mas allá de las diez de la noche mirando tele.
Concluída su formación técnica secundaria, Armando se inscribió en la UTN para en un futuro cercano, llegar a ser un respetado ingeniero como su padre.
Luego de un ingreso brillante y ya en la carrera, una extraña sensación comenzó a expandirse en la cabeza de Armando.
Había algo que no estaba bien.
Poco a poco fué dandose cuenta de que su profesor de física era un reverendo pelotudo.
Ya con la certeza de esta realidad no tardó en reconocer que el profesor de análisis matemático y el de geometría descriptiva también lo eran.
Convencido entonces de tal realidad decidió cotejar su parecer con sus compañeros. En ese momento Armando comenzó a desesperarse: sus compañeros evidentemente conformaban un cardúmen de pelotudos.
De todas formas lo mas terrible aún no sucedía.
Un domingo de Julio, Armando se levantó a las nueve y treinta como de costumbre para desayunar y ponerse a practicar ecuaciones redox; y mientras se lavaba los dientes, reflejado en el espejo reconoció sin lugar a dudas, la cara de un flor de pelotudo.
En ese momento su cabeza le hizo “crack”, le hizo “crack, crack, crack, hasta astillar”.
Ese domingo se ocupó en elaborar un plan para dejar de ser “eso” en lo que se había convertido.
Decidió que de ahora en mas iba a dedicarse a hacer lo que le gustaba y a recuperar el tiempo perdido recreando todas esas travesuras que no había hecho de chico.
Ese lunes concurrió por última vez a la facultad y antes de irse, en un intervalo se dedicó a cambiar de lugar los útiles que sus compañeros habían dejado debajo de los pupitres.
La semana que siguió la dedicó a robarse las tapitas de las válvulas de las ruedas de todos los autos del barrio.
La conducta traviesa de Armando había llegado para quedarse.
Lo único que ocupaba su cabeza era pensar en cual sería su próximo golpe.
Así pasó por épocas en las que pateaba bolsas de basura, por otras en las que se la pasaba trepado a los árboles, o en las que escupía a los transeúntes desde la terraza.
El tiempo fué pasando y Armando se había convertido en un ser francamente indeseable.
Luego de la muerte de su padre por el disgusto; luego de haberse inscripto en la carrera de diseño gráfico y pasados ya los treinta años; Armando elaboró su plan maestro: se dedicaría a romper las bolas por el barrio con el viejo y argentino “ring-raje”.
Los siguientes dos años lo encontraron tocando timbres a diestra y siniestra, llegando a hacer el típico “bandoneón” en los porteros eléctricos de grandes edificios y quedándose a escuchar el resultado; o incluso respondiendo a algún desesperado “hola… hola!” con el soez “tu nariz contra mis bolas”.
Lamentablemente esta práctica fué la que dió fin a las andanzas de Armando.
En ocasión de ser perseguido, baldoza en mano, por un sexagenario vecino; Armando cruzó la avenida Francisco Beiró sin advertir que un once catorce de la línea ciento cuarenta y seis se arrojaba con el semáforo a su favor.
El velatorio fué a cajón cerrado, y a sala cerrada también; ya que los vecinos insistían con cremar el cuerpo in situ.
En su lápida rezan las palabras que él dejó expresadas con antelación para tal fin; quizás presintiendo que un temprano final lo acechaba: “Puto el que lee”.

domingo, junio 03, 2007

Viaje Alucinante II


En plan de experimentar nuevas sensaciones, hay quienes no se fijan en gastos.
Este es el caso de estos tres amigos que se juntaron el último fin de semana a ver “Apolo 13” como plataforma de despegue del viaje que se pensaban propinar.
Como podemos ver, la velada comenzó con artillería pesada que les otorgó una interesante distorsión de la realidad.
Cuando le llegó el turno a las inyectas de líquido de frenos rebajado con Benadril, los tres amigos bailaban en trencito temas de La Portuaria en pelotas, junto con Pepe Biondi, Kurt Cobain, Tita Merello y el mismísimo General Perón.
La mañana los encontró pegados al techo, con sus visceras confundidas y desparramadas por todo el living.
Medio caro el viaje, pero quien les quita lo bailado, no?
Que loquillos estos pibes…

lunes, mayo 14, 2007

Los reyes son los padres


Desde su infancia, Cándido Giménez parecía estar condicionado por su nombre.
Su inocencia siempre estaba varios peldaños por detrás de las de otros niños de su misma edad.
En los primeros años de su educación primaria fué blanco permanente de las burlas de sus compañeros, ya que cuando jugaban a las escondidas, Cándido en lugar de correr a buscar un lugar seguro en donde esconderse, se quedaba en el medio del patio de recreos muy quietito, con los ojos tapados en la creencia de que como él no veía a sus compañeritos, estos tampoco podían verlo a él. Nunca dejaba de sorprenderle la habilidad de los otros niños para encontrarlo cuando escuchaba “piedra libre para el pelotudo de Cándido!” justo antes de recibir un empujón o una patada en el culo.
Promediando los años de secundaria, Cándido defendía con fervor la existencia de Papá Noel y el Ratón Pérez ante sus compañeros, que cuando se cansaban de burlarse, solían escupirle su almuerzo o golpearlo con el puño cerrado en la boca para que pusiera alguna pieza dental bajo la almohada.
Para cuando ingresó a la universidad todavía no había tenido contacto alguno con el sexo opuesto y cuando sus amigos, para divertirse le preguntaban como venían los niños al mundo, este se descolgaba con un confuso mix entre la cigüeña, los repollos y el hombre de la bolsa.
Ya pasados los veinte años, este estado de inocencia que a esta altura había derivado en pelotudez, le jugó realmente una mala pasada.
Había ido entusiasmadísimo a ver el pesebre viviente que organizaba la Municipalidad de Ranelagh, en donde por fin conocería en persona a Melchor, Gaspar y Baltasar. Había ido absolutamente solo, ya que a esta altura ni su madre lo soportaba. Luego de haber hecho la cola junto a niños que no superaban los 5 años y el metro diez de altura, Cándido con veiticinco y su metro ochenta y dos por fin vió cara a cara a esos tres personajes que lo habían desvelado las noches de los primeros días de Enero desde que tenía uso de memoria.
Ahí estaban Melchor, Gaspar y Baltasar, y sus fieles camellos para los cuales había juntado agua y pasto cada año.
Las raídas vestiduras, los toscos modales y hasta el rancio olor a vino de caja que despedían los tres reyes no desalentó en absoluto al muchacho que estaba emocionado hasta las lágrimas.
Una vez frente a Melchor, este lo miró de arriba abajo durante unos segundos para luego acercarse a cinco centímetros de la cara de Cándido y decirle: “y vo’ quiacé acá?”
El jóven, invadido por la emoción le respondió con una voz levemente aflautada: “después de tantas noches de desvelo, vine a conocer a mis reyes”
Melchor vovió a semblantear a Cándido de arriba abajo con los ojos inyectados en sangre. Luego dirigió la vista a sus compañeros con una desdentada sonrisa a la que Baltasar (un senegalés indocumentado) le respondió en un paupérrimo castellano: “deci que venga que muestro cameio”
El jóven emocionado accedió a la invitación y se apresuró a pasar detrás del improvisado pesebre.
De a uno entonces fueron pasando a la trastienda los monarcas para explicarle detenidamente la dolorosa verdad de la vida; que los Reyes Magos no existen, que ellos estaban cumpliendo una “probation”, que Papá Noel tampoco pero que igualmente estaba viniendo en el 603 a visitarlo, y que la semillita para hacer bebés se aplicaba con “eso” que Baltasar blandía entre sus manos cual espada mandoble.
Fue un crudo espectáculo sobre el cual no queremos entrar en detalles; el caso es que hoy en día, este pibe no te cree ni en Dios.

viernes, abril 27, 2007

En la moto, la carrocería sos vos


La cosa es así.
Vas circulando lo mas tranquilo con tu vehículo no convencional (patineta, bici, moto, etc.) y te encontrás con un imprevisto urbano que te jode el día (en el mejor de los casos), la semana, el mes, el año, o la vida entera en el caso de que la conserves.
Hace exactamente una semana atrás, cuando el sol ya había fichado y se había mandado a mudar, me encontraba circulando en mi moto por la Av. Corrientes, bajo este delicioso clima del ojete al que Buenos Aires nos tiene acostumbrados últimamente. Caía una puta garúa en forma permanente desde hacía horas.
Necesitaba ir para el lado de Av. Belgrano, pero como Pueyrredón esta imposible desde hace meses por las obras del subterráneo, decidí hacer unas cuadras mas por Corrientes hasta encontrar una calle mano a la derecha.
Con la atención puesta en esto, descuidé breves pero preciosos segundos el terreno que pisaba.
Mientras pasaba a un taxi que reptaba por el carril derecho a la pesca de un pasajero se apareció bajo mis ruedas una enorme reja metálica de ventilación del subterráneo.
Cuando digo enorme estoy hablando de una superficie en la que tranquilamente entran dos autos puestos uno al lado del otro.
El metal mojado es áltamente resbaladizo, pero las rejas de ventilación generalmente tienen un tramado tipo panal para reducir este efecto.
En el caso de la reja en cuestión no solo no tenía dicho tramado, sino que además; dado su gran tamaño, para aglutinar los barrotes cilíndricos tenía cada veinte centímetros un listón de metal liso de unos cinco centímetros de ancho, dispuestos en su longitud, paralelamente al sentido de circulación del tránsito.
El resultado: al pasar por encima de la malparida reja salí descontrolado como chorizo en bandeja de loza, para terminar en el piso unos metros mas adelante.
Por suerte el taxi venía despacio y pudo frenar sin problemas, que sino en este momento estaría aprendiendo a tocar el arpa con Pappo.
Con la distancia recreo el momento y pienso que mas allá de todo a mí algo no me funciona bien, ya que mientras caía no pensé “me mato!”, sino “mi moto!”.
Evidentemente este pensamiento influyó en la trayectoria de ambos (moto y yo), ya que la muy gorda (cerca de 200 kg) me cayó totalmente encima haciéndose tan solo un levísimo raspón en un saliente plástico, mientras que a mí me hizo cagar el pantalón impermeable, el jean, un zapato, el pié que iba dentro de ese zapato y la rodilla derecha.
Imagino el triste espectáculo que ofrecí, tirado en el piso atrapado por la moto, como San Martín sin Cabral, con el casco y el traje impermeable que me dan un aspecto intermedio entre la Hormiga Atómica y un Teletuby.
Inmediatamente apareció una buena señora que tironeándome la campera me invitaba a levantarme; a la cual le tuve que indicar que buscara ayuda para sacarme al muerto de encima. Fué entonces que dos jóvenes levantaron el vehículo y me ayudaron a caminar con él hasta la vereda.
Después de recuperarme un poco del desconcierto del golpe y convencer a las personas que me auxiliaron de que me dejaran ir; concurrí a la clínica de mi obra social para confirmar que tal como lo sospechaba, a pesar de lo mucho que me dolía no había nada roto.
A una semana del accidente ya puedo caminar como un hombre normal de 90 años, ya no lloro cuando me tengo que sentar en el inodoro y hasta puedo hacer el trasbordo al bidet sin caerme al piso con los pantalones por las rodillas. Sin embargo todavía me cuesta atarme los cordones y por supuesto que tengo suspendidas todas las actividades “de rodillas” hasta nuevo aviso.
Volviendo al detonante de este episodio; es posible que los pelotudos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no se hayan dado cuenta de lo peligrosas que son esas rejas que aparecen a partir de Av. Pueyrredón?
Juro por mi vieja que tengo ganas de empalar al responsable de tamaña imbecilidad, ya sea Télerman, Metrovías o la puta madre que los remilparió.
Tengo catorce años de moto encima y diez sin ningún accidente.
Modestamente creo que una de las pocas cosas que hago bien en esta vida es manejar en dos ruedas; esas rejas SON UNA TRAMPA MORTAL.
No solo han lastimado mi rodilla, sino también mi orgullo de motociclista.
Tengo mis radiografías, solo me hace falta un buen abogado…