
Pongamos el caso de que usted es la hija de un ex Beatle (suponiendo que usted es mujer y que se pudiera alcanzar la categoría de ex Beatle incluso después de muerto)
Imagínese entonces que es la hija de uno de ellos; de los que quedan vivos y que no son Ringo Starr, para ser mas precisos.
Sería lógico imaginar que para usted, Stella (puedo llamarla Stella ya que estamos en tren de suposiciones?) esa chirusa de Heather Mills nunca le cerró, considerando que lo único que quería era colgarse del bajo de su padre, al cual no estima tan anciano como gagá.
Seguramente mojó sus bragas de la risa, al enterarse de aquel episodio en la pileta, en el que unos niños confundieron su prótesis con un flotador, o el mas reciente incidente en un supermercado.
Es muy probable que al enterarse del divorcio contradictorio y las costas resultantes para su padre, se haya muerto de ganas de injuriarla cayendo en las malas armas de señalar con el dedo la conocida disminución física de Mrs. Mills.
Por suerte ud. es una auténtica British Lady, que ni bajo los influjos del alcohol barato caería en semejante actitud digna de un kelper.
De todas formas la mosca maldita se queda rondando su cabeza y la siente joder detrás de la oreja.
Llama a la agencia publicitaria y les describe con precisión la idea que se le acaba de ocurrir para la línea deportiva diseñada para Adidas.
Y llega justo a tiempo para el cierre del último número de HOLA.
Cuando se la traen con el desayuno del domingo sonríe pensando “Tomá renga de mierda, para vos, en página impar y en colores”.
Y se siente feliz pensando que seguramente se la deben llevar en cada control de alcoholemia en el que le pidan que haga el 4, y le dedica el ruidoso primer sorbo de su te.