Un silencioso acto de vandalismo, una pequeña venganza
con el humor fácil como herramienta,
contra lo que
día a día nos obligan a consumir visualmente. Ninguna pretensión mas allá de esto.

martes, febrero 03, 2009

Mascotas III


Quizás haya quienes se pregunten si todavía existe vida en este blog.
Seguramente sean muchos mas los que se alegren las tardes especulando con la idea de que su autor haya sido abducido por una nave plutonita, o mas probable y espectacularmente, haya sido atropellado por un camión jaula celestito, en ocasión de cruzar en diagonal la intersección de Nazca y Juan B. Justo.

Para alegría de algunos y tristeza de la mayoría, solo se trató de una ausencia por vacaciones…

... está bien, está bien, es cierto que estuve ausente por ese incidente sin importancia con los sahumerios de cantimpalo.
Pero como le dije al cabo Sandoval; eran para consumo personal y cuando me detuvieron en la puerta de la escuela, yo los estaba regalando, no “vendiendo”.
En fin…

Lo cierto es que se portaron pulenta en la 45 de Devoto, y me dejaron pasar la cantidad suficiente de mercadería al calabozo, como para hacer de mi estadía algo mas agradable.
De tal forma que con la ayuda de una manta, el agua del inodoro y una almohada; pude hacerme a la idea de que estaba en una playa soleada, en compañía de una chica hermosa (no saben lo cariñosa que puede ser una almohada); y no hacinado con 20 tipos entre los que se contaban personajes temibles de la talla de un violador de aves de corral, o un escribano.

El caso es que por mas imaginación que le puse, no pude escapar de la trampa de recrear los tan temidos hits del verano de nuestras costas.
Así fue que aparecieron las hordas de camarones humanos corriendo a la playa a partir de las 11:30 para adquirir en cuotas un hermoso cáncer de piel. Como también los niños que tiernamente corretean a tu alrededor, pisando tus pertenencias o pateándote arena en la cara, haciéndote pensar que Herodes en realidad era un tipo copado.

Tuve la posibilidad de consumir churros con arena, sámbuches con arena, mate con arena; o incuso albergar estas simpáticas partículas en lugares tan amigables como los ojos o el culo.
Y por supuesto que fui a la playa pintado con esmalte sintético, para que mi hermoso bronceado de LCD no mute a un “a la plancha vuelta y vuelta”.

También estuvieron las mujeres en la calle costanera, que sorprendidas por el repentino pudor que se desarrolla al alejarse 100 metros de la playa se enfundan en shorts que se mojan con la malla y que nos muestran imágenes imposibles de desasociar de la incontinencia urinaria.
O los vendedores de pajaritos de agua que se te instalan a un metro tuyo a hacer la demostración gratuita de su encantador producto durante media hora, para irse después dejándonos rodeados de niños soplando esos infernales pajaritos, que nos hacen evocar un rifle de aire comprimido.

Pude practicar el “armado de la carpa”; una oportunidad imperdible para demostrar la destreza masculina frente a nuestra compañera, y terminar vencido por el viento, la arena, la pérdida de una de las putas estacas y su infructuosa búsqueda que nos lleva a enyoguizarnos y decir: “Ahhh! Como odio el puto viento y la arena! La próxima nos vamos a las montañas y se van a la concha de la lora!”
(Luego de este fracaso, se vuelve a doblar la carpa para meterla a presión en la bolsa y llevarnos con ella como 20 kilos de arena para poder desparramar en el departamento)

Un personaje interesante fue el vendedor de pirulines que apareció en su versión mas temible conocida como “el payaso Pirulo”.
Ya de por si, pensar en comer algo tan pringoso como un pirulín de caramelo lamido en un escenario en el cual el 50% de la atmósfera se compone de arena voladora es una propuesta tan tentadora como la de tatuarse una reproducción de Mordillo en el escroto.
Si a esto le sumamos que quien los vende es un gorila de 1,95 y 120 kg que se coló una pepa rodado 20 para salir vestido y pintado de payaso con 64 grados de temperatura…

Y ni hablar de las laceraciones varias en los pies, producidas por exposición a sustancias y situaciones desconocidas para ellos, como la arena, el agua salada, el sol en los empeines (siempre olvidados en la religiosa untada con factor 451 para bebés prematuros) y hasta algún tirante de carpa que nos tiende turramente una zancadilla.

Y para que no nos olvidáramos de la ciudad, no faltó el boludo con celular; que seguro tiene cosas insoslayables que atender hasta en la playa, por lo que se asegura de tener crédito y batería para usar el móvil ya sea mientras monta una banana inflable o al ser devorado por un tiburón tigre.

Para terminar con este rosario de veranidades playerísticas, queda enumerar el punto mas difícil de digerir de todos y que tampoco faltó: el abandono de mascotas.
Y aquí vamos con el real propósito de este post.

Resulta que en una de mis caminatas diarias por la playa (en las que reflexiono sobre la nobleza del alcaucil mientras escucho en mi MP3 “Envuelve, envuelve sin parar” de Barney) me topé con esta simpática criatura, famélica y abandonada por su dueño (a juzgar por su triste mirada y el grosor de sus piernitas), en medio de la playa, sobre una lona y con solo unos mínimos retazos de tela para cubrirse.
Tal pena me dio, que no pude hacer otra cosa que llevarla conmigo para brindarle un hogar; comprobando de inmediato su cambio de ánimo camino al departamento, al verla corretear a mi alrededor con la lengua afuera como un cachorro contento.
Mientras caminábamos iba pensando en como se llevaría con la gata y en lo contenta que se pondría mi mujer cuando la viera.

Sin embargo creo que no evalué bien la situación, ya que ella, lejos de alegrarse, me detalló las inconveniencias de adoptar a esta mascota, argumentando que iba a llenar la casa de pelos y que seguramente al dejarla sola destrozaría los zapatos, los sillones y la tarjeta de crédito.

Sin dudas fue mas que elocuente cuando dijo que si la criatura no abandonaba la casa en los siguientes 30 segundos, mi seguridad personal corría grave riesgo, ya que podía terminar con una fractura de parietal por cabecear una plancha.
También mencionó algo sobre “castrar”; pero no me quedó claro si la propuesta era para la mascota o para mi, ya que en ese momento nos despedía con una brillante lluvia de acero inoxidable, proveniente del cajón de los cubiertos.

Y aquí me tienen entonces, mis queridos: buscando un dueño para esta pobre mascota abandonada por un insensato que solo la compró para entretenerse en el verano (no se porqué no se compran un libro como hace tanta gente).
Creo que se llama Carola (no tenía chapita, pero si una etiquetita que decía “Dulce Carola”) y ya está enseñada, ya que pide para hacer sus necesidades o para ir de shopping.
Si alguien sabe de un hogar que la quiera recibir, simplemente chifle.
O mejor mande un mail que es mas efectivo, no?

De todas formas todo esto era imaginario, creo; así que por las dudas no me den demasiada bola.
Que mañana se me pasa.
Y todo esto será solo parte de un maaal sueño…

10 comentarios:

Sauria! dijo...

y lo más pior es que todo es muy cierto!!!! :'(

lamento haber leído tarde las instrucciones: no se recomienda mezclar Gen71s con arena y sol, la garantia no lo cubre!!!!

atenti!

:D

Amperio dijo...

Mándela a la Básica a la Carola, compañero. Acá le vamos a dar calor de hogar, comidita pá que coma, agüita para que tome y no tenga sé y, seguro, algo para que chupe...

UAP, mi socio.

Ajenjo dijo...

mandela para casa, que con un poco de pulenta se va a poner bien. De lo demás me encargo yo. Va a quedar bien vacunada la carola.

slds
A

gen71 dijo...

Sauria: y ni se te ocurra exponerlo a un picadito playero; puede ser un espectáculo mas terrible que verlo comer una aceituna con cuchillo y tenedor ;)

Amperio: Yo se la mando, compañero; pero dígale al Turienzo que la cuide, que es una criaturita de dios.
No vaya a ser que corra la misma suerte de Isabelita, la oveja de Quindimil; que se la llevó para que le hiciera el bráying y la tiñera de granate, y cuando la fue a buscar, se la encontró toda peinadita pa'dentro... si hasta se murió del disgusto el Manolo...
UAP, campión

Ajenjo: Hacemos una cosa, amigo; una semanita cada uno con el Amperio.
Y dele la pulenta nomás, que luego de pasar por las manos del Turienzo la va a necesitar.
Se la mando con la cartilla de vacunación, ya que se comprometió.
Salute!

capitanfla dijo...

Amo sus actos de terrorismo gráfico.

gen71 dijo...

Capitán: Salga, che... a cuantos le dirá lo mismo... zonzo...

Lucio dijo...

Las vacaciones son la demostración práctica del principio "vos lo tenés todos los días", tan difundido por los chicos del mundo.

Nunca me saqué una foto con el obelisco de fondo y una sola vez hice algo parecido a bailar tango. Sin embargo, leo tus hits del verano y siguen ahí mis ganas de viento, arena, niñosvirus y más arena. Necesito vacaciones.

¿Dónde se compran estas mascotas de verano?

gen71 dijo...

Lucio: Abarcando un poco mas el territorio nacional y hablando de hacer cosas "parecidas"; recuerdo que alguna vez hice algo parecido a jugar a la pelota; cuando en realidad estaba confirmándole a mis amigos que yo poseía dos pies izquierdos.

Yo le digo donde se compran, pero primero me asegura que no la va a abandonar, eh...

Flor dijo...

ey! esa chica se está haciendo pis!!!!
parece un perrito no?, hasta tiene collar de perro y todo.

muy divertido el blog,

un beso.

gen71 dijo...

Flor: No sabe como me ha dejado el parquet del departamento... no si hasta que no la ubique no me dejan volver a casa :P

Me alegro que se divierta; entre otras cosas para eso estamos.

Besos!