
Luego de tener la primera de estas mascotas, confiésoles, reincidí en mi testaruda actitud de acojer en mi hogar a una de estas adorables criaturas.
A esta la encontré ronroneando en la puerta de la casa de un amigo productor.
Como? que fea palabra “robar”… digamos que la tome prestada.
Logré enseñarle a caminar ergida e incluso a pedir para ir al baño, pero no a tomar decisiones un tanto complejas…
Un día la extravié en los baños del Café Tortoni y nunca más la volví a ver.
Una lástima.
3 comentarios:
Ud tiene un alma caritativa y piadosa, andar llevando a su casa esos pobres gat... animalitos!!
Debe ser de cariñosita, y no come mucho!
Algún dia su altruismo será recomensado
besos
Volvió la alegría, vieja!
Decían los de Dos minutos!
Duro con este gatienzo sin mérito!
Cambié el disegnio del blog y se me fueron los links al cuerno.
Ya voy a linkear denuevo a los amiguitos, paciencia.
-J.-
Calíope: Usté'lodijo querida: lo mío es altruísmo puro.
No comía mucho, pero el mantenimiento igual era caro...
Aerolardo: Una alegría para mí recibirlo nuevamente en la casa
Está un poco desordenada y con arena todavía, pero pase, pase...
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